PRIMER RETO: A CIEGAS

eveningskies (5)


¡Por fin arranca The Edgar Allan Poets!


Supongo que ya conocéis a los ocho concursantes que formarán parte de esta aventura durante las próximas siete semanas. Es posible también que ya contéis con algún favorito al que os gustaría dar vuestros votos. Pues bien, esta primera semana vamos a ponerlo difícil. Hace exactamente siete días, los concursantes recibieron las instrucciones del primer reto: A ciegas.


¿En qué consiste esta primera prueba? Fácil. Escribir poemas de temática libre. ¿Dónde está lo complicado? Nadie, ni vosotros ni ellos, sabréis quién es el autor de cada poema. Votaréis únicamente por la calidad de los escritos, por aquellos textos que más os lleguen, que os pongan los pelos de punta y os revuelvan el pelo, sin conocer el nombre de la persona que está detrás del poema.


Cualquiera puede ser el expulsado y cualquiera el ganador de la semana. Una vez leídos, podrás votar por tu poema favorito en la encuesta abierta al final de la entrada “AQUÍ PUEDES VOTAR”. Es totalmente gratis, sólo tenéis que seleccionar el nombre del poema que más os haya gustado. Recordad que sólo podréis votar por uno de ellos. El concursante menos votado tendrá que decir adiós al proyecto mientras que el más votado será reconocido como el ganador de la semana y tendrá una ventaja importante sobre el resto de concursantes de cara al siguiente reto. ¿En qué consiste dicha ventaja? En caso de que a la semana siguiente haya empate entre dos o más concursantes (tanto para abandonar el concurso como para ser el nuevo ganador de la semana), será él o ella quien desempate. Esto quiere decir que si él mismo corre peligro, tendrá la opción de salvarse y continuar en el concurso así como proclamarse nuevamente ganador de la semana en caso de empatar por arriba.


La semana que viene volvemos con el expulsado, el ganador semanal y un nuevo reto. Y ahora así, ¡a disfrutar de estas joyas!


POEMA 1: ¿CÓMO NO VAMOS A ESTAR ROTOS?

Deberíamos estar más cansados de follar entre barricadas que de construirlas para protegernos del veneno que escupen los que tienen más traje que corazón.
Y sin embargo aquí estamos,
empeñando el poco tiempo que nos queda en silencios que nos abruman con todo lo que tienen que decir y en gritos que suenan a vacío,
ovacionando a gacelas por el mero hecho de adorar a leones
y poniéndonos la zancadilla los unos a los otros.

Aceptar una derrota siempre es el primer paso para llegar ella.
Y nosotros,
tan necios de firmar nuestra declaración de intenciones con tinta de limón y papel transparente
nos dejamos manejar por muñecos,
nos quejamos de las cuerdas mientras nos apretamos las sogas de los tobillos
y pedimos paz con más guerras.
Y más guerras.
Y más guerras.
Y claro.

Que sí,
que yo también me conozco todo eso de los porsiacasos y la falda corta del quédirán.
Que me he rendido ante el sistema opresor mientras me quejaba de los oprimidos,
he bailado con la demagogia
y me he masturbado con la mano invisible hasta correrme;
y aún así nunca he dejado de gritar a favor del pueblo.
Jamás he dejado de ser quién soy,
ni he abandonado mis ideales en una gasolinera,
ni he alimentado con ego a todos aquellos que se guiaban por el olor de la carroña en la calle.

Se nos escapa la vida entre los dedos
y nosotros no dejamos de hacer promesas con el meñique con un futuro incierto que se ríe en nuestra propia cara.
Nos vestimos con máscaras y velos de inseguridades para protegernos de las piedras que nos tira la suerte a traición
pero siempre dejamos un hueco entreabierto por donde se cuelan los guijarros más potentes.
Y así nos va.

¿Cómo no vamos a estar rotos si vivimos en una sociedad que intenta arreglar con tiritas el daño provocado por fusiles?
¿Cómo no vamos a estar rotos si necesitamos protestar en contra de los bombardeos con más bombardeos?
¿Cómo no vamos a estar rotos?


POEMA 2: TE TOCA A TI

Has conseguido encender todas mis alertas. Incendiar la desidia que supone ser sin ti.

Ahora te toca soplarme. Hacerme deseo y realidad. Relamerte todos y cada uno de tus reproches mientras metes el dedo en mi herida.

¿Ves? Lo fácil, si difícil, es dos veces más duradero.

Creo que aún no te has dado cuenta de que el amor no es más que las ruinas de lo que anhelamos. El conformismo de atarnos al mástil que nos sostenga la vela y nos llene los pulmones de aire.

Se parece un poco a nacer. Aunque nacer, por si no te habías dado cuenta, no es más que el principio de la muerte.

Te noto el beso resignado.

Como aquella vez que quisimos salvarnos ahogando a todos a los demás y tan sólo nos quedó la intención y las manos llenas de balas sin dueño.

O tal vez como aquella otra, en que me pediste que confiara en ti y comencé a llorar, porque nunca lloro delante de desconocidos y por esa misma norma, tampoco frente al espejo.

Despedirse es otra forma de respirar, aunque te ahogues de igual modo.


POEMA 3

Es de los mejores planes que han corrido por mi vida.
Levantarme un día de lluvia, echarme una taza de café y mirar como las gotas de agua hacen carreras en el cristal de la ventana.
Echo el día a suertes, a que deje de llover, a que me llames.
Es uno de esos días que sólo hablo conmigo y saludo con educación, por educación siempre lo hago.

Las nubes se han cansado de llorar y yo aún no me he encontrado.
Llevo toda la tarde dibujando alas de papel, pero ni los aviones saben volar.
Lo único que quiero es saber si el cielo se puede tocar con la punta de los dedos.

Salgo,
a la calle
a la playa
a buscarte

Me siento a tu lado.
Te siento conmigo.
Y no llueve. La luna nos ha regalado esta noche. El mar nos toca los pies al mismo tiempo que nos compone con cada ola la mejor melodía que podría bailar contigo.

Y entonces comprendo que las gotas no echan carreras,
que eres tú quien me encuentra,
que no hace falta dibujar alas para tocar el cielo.

Mi cielo es el suelo que pisas cuando bailas.


POEMA 4: FUERA DE TIEMPO

Algo huele a podrido
en mi corazón de alquiler:
tal vez sean resquicios
de todas las veces que te quise
cuando ya había expirado

el contrato.


Fuiste el fichaje estrella de invierno
tras despojarnos
de todo tipo de abrigo:
cuando la distancia se vuelve
nexo de unión
no hay frío

al que valga la pena escribirle.


Ya es otoño en mi condena:
ya no me brotan
flores de las manos
y tu espalda es el resumen

del abrazo que no pesa.


Ya no llora mi niña de noche,
ya no llora mi niña de ayer,

ya no trina el pájaro al mediodía,


Y yo creo que ya me encontré.


POEMA 5: RE COR, CORDIS

Hoy,

me sangran las esquelas de la memoria

y el nudo se me amarra de nuevo,

con viento de través a tu olor

cuando dormías tras un orgasmo.


Llevo tachadas ya cuatro líneas

donde no sabía hacia qué lado de la tinta

escribirte (o acariciarte a lo lejos).

Y ya no sé si hace frío por fuera o por dentro,

si está nublado o sólo diluido en ceniza,

si quiero manta o que me la robes de nuevo.


Hoy,

decepciono a los charcos que han caído en vano,

a las sábanas que ya no se arrugan

y a las espinas que llegan al apagar.

No me dan las ganas de levantarme de la cama,

ni de acostarme en ella.


Sigo borrando las líneas y sus espacios,

donde se guarda el aire que antes ocupaban tus huesos

y tú encima de ellos, discontinuo.

Y ya no sé si escribir o vomitar,

si dejarte fluir o estancarte en un pantano hediondo,

si discordia, concordia, o una cuerda alrededor del cuello.


Hoy,

abro las cicatrices con una navaja de sal,

muerdo mis llagas gritando tu nombre

y supuro los besos que una vez me regalaste.


Volviste a pasar por mi corazón.


POEMA 6: AL CIEN POR CIEN

Me quedo con el 10% de tu misterio que convierte mis lágrimas en olas, que me ciega como sol en el desierto y que me hace olvidar a donde voy y de donde vengo…

Me quedo con el 20% de tus lamentos, que me llevan a tu puerta con flores de algodón. Que me rompen las caricias y me parten los suspiros y hacen que una parte de mí ya siempre duerma contigo.

Me quedo con el 30% de tus sombras, que bostezan al amanecer cada mañana, en mi cama.
Y fundidas con las mías, hasta el último rincón de mis paredes quiere robarlas.

Me quedo con el 40% te tus lun(ar)es por la mañana porque sin ellos no desearía tanto que llegase el viernes por la tarde y no tener que separarme de ti hasta el domingo por la noche.

Me quedo con el 50% de tu sonrisa porque solo esa mitad es como una bala, suficiente para romper en dos mi mundo y hacer que me brille la mirada como si un rayo en medio de la tormenta todo iluminara.

Me quedo con el 60% de las noches en vela contando estrellas fugaces a tu lado mientras pido deseos y me pierdo en las constelaciones de tu cuerpo.

Me quedo con el 70% del agua que fluye dentro de ti porque aunque muriera en todas tus tormentas, seguiría dejándome llevar por tus mareas.

Me quedo con el 80% de tus líneas curvas sobre tus pasos firmes que hacen perderme en cualquier universo paralelo y volver a encontrar el calor del frío asfalto un mes de enero.

Me quedo con el 90% de tu locura que me hace sobrepasar todos los límites del infinito y es la gravedad que me mantiene con los pies en el suelo y detiene mi mundo.

Me quedo con el 100% de…
Espera. No.
Que me ando por las ramas
y divago sin sentido.
Me quedo contigo para nadar
en tus aguas transparentes.
Me quedo contigo.
Al cien por cien.


POEMA 7:

Me siento tan vivo
como el rojo
del vuelo de tu falda
mirando cómo en tu ombligo
se refleja el cielo

más redondo del mundo.


Tienes raíces de hielo
por las veces que repito
que eres mi trébol

de cuatro hojas favorito.


Ahora es cuando
llegan los reproches,
yo -mientras tanto-
me resguardo
en el sabor de los besos

que me prestaban tus noches.


POEMA 8: MIEDO

Miedo es confesarse a uno mismo todo lo que evitamos que otros nos digan,

queriendo arrancarse las espinas de todas las rosas

sin teñirlas del rojo de nuestra propia sangre.


Miedo es juguetear con las ganas de la vida entre los dedos de marfil,

y acabar manchando de dudas cada poro de la piel.


Miedo es salir corriendo sin moverse del sitio,

es abrirse las cicatrices de las rodillas para escapar de ataduras invisibles

y reescribir la historia sin final,

volando a ras de suelo.


Miedo es tener como sistema circulatorio las calles de una ciudad en ruinas,

abandonada por sus propios órganos vitales,

es tener el invierno correteando como un niño pequeño,

llegando a la ausencia de salidas de todos los callejones,

preguntándose por dónde ir para no llegar a Roma.

Queriendo perder la paz solo para tener la guerra como salvavidas,

como motivo y como enemigo.


Miedo es huir enfrentándose a uno mismo.


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12 comentarios en “PRIMER RETO: A CIEGAS

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