QUINTO RETO: RÓBAME UN VERSO

eveningskies (11)

Nueva semana, nuevo lunes, nuevo reto.

El concurso llega a su recta final, sólo quedan tres semanas para conocer al primer “The Edgar Allan Poet” y la competición está al rojo vivo.

Tras despedir a Sab Sognatore, los cuatro concursantes restantes se enfrentan ahora al quinto reto: “Róbame un verso”. El lunes pasado se les pidió que escribiesen una poesía de temática libre que debían enviar antes del jueves, lo cual ya supuso un verdadero reto contrarreloj para todos ellos. Ninguno sabía qué pasaría a continuación. Esa misma tarde recibieron un nuevo correo en el que se les explicaba que la poesía que acababan de enviar no era, ni de lejos, con la que competirían esta semana. Entonces, ¿para qué servía? Simple: para robar.

Y en eso consiste el reto de esta semana. Cada participante recibió el mismo jueves la poesía de otro de ellos con el objetivo de robarle a su contrincante al menos tres versos del poema y escribir uno nuevo alrededor de dichos versos en apenas tres días.

A continuación os dejo los resultados, indicando en cada texto quién es el autor y a quién le robó los versos (los cuáles aparecerán en cursiva para diferenciarlos del resto del poema).

Recordad que al final del todo podréis votar de forma gratuita por vuestro poema/concursantes favorito. Esta vez vuestros votos serán más importantes que nunca pues de este reto saldrá el nombre de los tres finalistas del proyecto “The Edgar Allan Poets”, los cuales serán desvelados el lunes que viene.

¡Mucha suerte a todos!


POEMA 1: TIC TAC

Autor: Marta Aguadero.

Versos robados a: Carlos Quintas.


No estoy
y me toca ser porque es biológicamente imposible no hacerlo,
pero el parecer lo controlo de puta madre.
Y aquí sigo,
respirando el humo 
de todos tus cigarros 
y sonriendo porque por fin 
algo me llega de tu boca.

¿Qué haces cuando la persona en la que piensas al ver una estrella fugaz se ríe de lo infantil que eres por pedir un deseo?
Ya.

El tiempo juega conmigo como si fuese una pelota antiestrés.
Me coge por el cuello de la camisa y el hijo de puta no me deja ni moverme.
En la teoría pisarle las ganas de acabar con la gente parece muy fácil,
en la práctica,
se viste con armaduras y se cubre con escudos esquivando cualquier golpe posible.
Cada segundo pensando en tus ojos es una bala disparada a traición.
Y menudo tiroteo.

Me cuenta que estás precioso entre minuteros y agujas de los tacones de otras.
Ya lo sé, joder.
Te he visto apurando el último tiro de un cigarro cargado de kilómetros y cerrándole la puerta en la cara al qué dirán.
Menuda revolución tan bonita te gastas,
y yo también me siento muy antisistema últimamente.



POEMA 2: LEJOS

Autor: Aitor Aráez.

Versos robados a: Irene Nómada.


 Y de repente, pasaste a ser casi como un latido.
Alojado en lo que me hace ser;
te quedaste sin espacio en mi día a día,
y cavaste más profundo.

Ahora estás ahí, junto a mis primeras palabras,
los libros para colorear, polis y cacos,
y mis miedos de la infancia.

Te veo a lomos de un pájaro gigante,
después de discutir con el fantasma
al final de mi pasillo a oscuras.
Te veo en los espejos rotos,
en quedarme solo de noche,
y en los cordones desatados.

Te veo lejano.

Y sin embargo, aún te sigo teniendo miedo.
Como a los crujidos por la noche,
o a sacar los pies fuera de las sábanas.
Como a Freddy Krueger,
o a quedarme solo, todas las noches.
Estoy aterrado por volverte a ver,

saber que puedes doblar la esquina
y hacer que todo lo olvidado,

vuelva a arañarme por dentro.


Saber que eres libro pasado y roto,
olvidado en una estantería que no existe,
pero que puede arder como en Alejandría,
conmigo dentro.

Pero no creas que no te agradezco
toda la sal que se ha vertido en las camelias.

Fuiste mi pastelillo de “Cómeme”,
mi retroceso para pillar más carrerilla
y mi cubo de agua fría.

Fuiste miedo de supervivencia,
y por eso te quiero.

Lejos, pero te quiero.


POEMA 3: MALDITAMENTE DULCE

Autor: Irene Nómada.

Versos robados a: Marta Aguadero.


Parpadeame fuerte,
hasta llegar a abanicarme por dentro.
Que me arde el alma y
has creado tú el incendio.

Hazme el amor como siempre
y como nunca a la vez.
Rescatándome de este océano
en el que ya no quedan peces.
Solo dos barcos a la deriva
que tienen sed, que quieren ser.

¿Oyes eso?
No son latidos. Es un SOS en morse.

Que marca el compás
de mi corazón desbocado
cuando tu boca me muerde

curando herida, hecha cicatriz.

Déjame pintar un universo en nuestra cama

en el que todas las constelaciones lleven tu nombre.
Y escuchar tus silencios
con esa BSO que siempre habla de nosotros

aunque no queramos reconocerlo.

Que eres malditamente dulce
y los besos con vetusta de fondo también son poesía,
sobretodo cuando brillan en tus ojos y, 
sin darte cuenta, me miran.



POEMA 4: NO TE ACABAS

Autor: Carlos Quintas.

Versos robados a: Sab Sognatore.


Te miro de refilón por detrás de la espalda
sin recordar algún lunes pasado
como si las heridas no dejasen cicatriz,
como si no importase nunca más
mi nombre saliendo por tus labios.

Y me convenzo de no volver
a sonreír contigo,
o a sonreír por ti,
o a sonreír…
a convertir latidos para olvidarme
de que tengo medio mundo en un solo corazón.

Y me distraigo
o me entretengo en torbellinos
de faldas pequeñas y falsos cumplidos
jurando que no te amaba.

Pero me siento en cualquier barra
y me despierto al ver
que tengo medio mundo en el último trago de alcohol,
y no te acabas.


POEMA DE DESPEDIDA: MIS ASES, TU DERROTA.

Autor: Sab Sognatore.

Versos robados a: Aitor Aráez.


Acabo de llegar al mundo que he creado,
me he desnudado la cabeza de pájaros
para poder volar tranquila.

Sin piel, me planto frente al espejo
y te grito que te largues de una vez,
que me dejes a solas conmigo,
que te calles, que dejes de lanzar cuchillos al aire,
que nos quedamos sin naipes para jugar al vive o mata.

Pero ahí sigues,
y me asqueas y me odias.
Y me escupes a la mirada indecente que nos tenemos,
que sea yo la que deje el mundo irreal
de blancos y negros que hemos creado.

Me aconsejas que intente dormirme
en una ciudad de grises,
de tonalidades intermedias,
de desmedidas verdades a medias.

Pero, sin saber ni cómo ni por quién,
poco a poco voy ganando la batalla,
ahora eres tú la que se está quedando desnuda frente a mí,
puedo verte las venas intentando huir de mis uñas,
puedo ver cómo te tiemblan los ases
que usas de base para nuestro castillo.

Mis ases, tu castillo,
mis venas, tu reflejo.
Somos dos ases de una misma baraja,
y sin embargo,

huimos de formar la mano vencedora.



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4 comentarios en “QUINTO RETO: RÓBAME UN VERSO

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