RETO 4 (PARTE 1): ROCK VS. PIN-UP

rockpinup

Ayer dijimos adiós a Cristina Manso y os avisamos de que esta semana el reto al que se tendrían que enfrentar los seis concursantes restantes sería algo atípico, diferente a todos los retos presentados hasta el momento.

¡Y es que aquí, y ahora, comienzan las batallas musicales de “The Edgar Allan Poets!

Si os fijáis en el nombre del reto os habrá llamado la atención que esté acompañado de “Parte 1”. Pues sí, este cuarto reto estará dividido en dos partes.

FASE 1: En esta primera etapa tendrá lugar una lucha de sexos por la poesía en la que, mientras el resto del mundo entra en el 2016, nuestros concursantes viajarán al pasado sintiendo el rock clásico y la moda pin-up de los años 50-70 si quieren sobrepasar el ecuador del concurso.

Hace siete días, a cada uno de ellos se les asignó una canción conocida de la época (rock clásico para los chicos, pin-up para las chicas). Lo que tenían que hacer era extraer mínimo tres frases de la canción (pudiéndola traducir o no al español) e incluirlas en sus poesías de esta semana. Dichas frases irán marcadas en cursiva y negrita.

Las poesías se publicarán de forma individual, como siempre, acompañadas de la canción asignada. La diferencia será que vosotros, los lectores que seguís el concurso, únicamente tendréis dos opciones para votar esta semana en la encuesta que encontraréis al final de la entrada: chicas o chicos (es importante entrar a través de vuestra cuenta de Google para poder acceder a la encuesta).

Tendréis hasta el lunes que viene a las 23:59h para votar por vuestro grupo favorito,  de modo que el martes día 12 de enero se desvelará el grupo perdedor y el grupo ganador. Los componentes de ese grupo perdedor se enfrentarán entre sí en la segunda parte del reto que se os explicará la semana que viene para decidir el expulsado.

En resumen: un reto, dos semanas. En la primera se decide grupo perdedor, en la segunda el expulsado de entre ese grupo perdedor.

Recordemos que El Cuervo sigue sin ser descubierto por lo que sigue entre los participantes. Les queda solamente esta semana para descubrirlo antes de que se convierta en concursante de pleno derecho y pierda su poder de escalar una posición en el ranking en caso de ser el menos apoyado.

Y sin más demora, vamos con las batallas musicales. ¿Estáis listos para sentir el rock y la esencia pin-up en vuestras pieles? ¡Vamos a ello!


GRUPO CHICOS: ROCK CLÁSICO

POEMA 1: LONELINESS&YO

Este vuelo no va a aterrizar suavemente.
Seguramente deje de volar en mitad de la nada,
para acabar estrellándome contra la más negra oscuridad,
leaving me stuck in the middle with you,

once again.

Drugs are part of me,
just the way you were.
I’m turning into a new man,

not necessarily a better one.

Los relojes están en la pared;
el tiempo está en los relojes

y en el tiempo está la vida que nos queda.

Life’s running out
and we stay here,
meanwhile clowns are to the left of me and jokers to the right

but we don’t want to laugh.

“Ave César los que van a resistir te saludan”, pienso cada noche.
Sigo planteándome qué pasaría si dejase este mundo,
quién me echaría de menos,
y busco hasta encontrar algo que me haga querer seguir estando

aquí.

I got the feeling that something ain’t right
but maybe I should keep my yap shut

and try to look on the bright side of life.

Maybe

I should try to fly.

-Víctor Bonell


 

POEMA 2: BORN TO BE WILD

Se puso los auriculares en mitad de la discusión:

“Darling you could make it happen…”

Escuchó de fondo “-¡ZORRA!” desde la habitación
y esperó a dar el portazo en el momento más rock.

“Because you’re a true nature’s child
we were born, born to be wild”

[¡¡¡PUM!!!]

En el ascensor solo pensaba en que acababa de protagonizar el mejor videoclip del mundo;
y en que los finales solo necesitan que les demos la espalda para volverse principios.
Por eso quiso llorar.
Y justo por eso
no pudo.
(Se llamaba como todas las canciones que hablan de mujeres tristes).

Su maleta era su Eastpack de toda la vida
pero su sonrisa fue nueva,
de cuero
y definitiva.

“Looking for adventure
and whatever comes our way”

Tres putas de desengaño le aplaudieron al pasar,
otras le tiraron rosas
y una última le dijo
que “en la jungla, nena,
los leones se comen a las mariposas.”

Aquella noche bailó sola todos los temazos, y cantó todo lo que se había callado.

“Take the world in a loving embrace…

Aprendió a romper costillas en lugar de dar abrazos,

…We can climb so high…

Aprendió nuevas caricias -se llamaron arañazos-,

…like a true nature’s child…

y supo que hablaban de ella, cuando hablaban de Pecado.

…I never want to die.”

-Lluís Mosquera


POEMA 3: VIENTO SOLAR

Cierro los ojos
y puedo ver por fin la inmensidad que nos rodea.
Las lágrimas pasadas
que se van edulcorando
con el paso del calendario,
dejando el retrogusto
de un cóctel con buenos momentos

y mejores protagonistas.

Despierto en madrugada
y te veo así, bañada por Venus,
como el resultado de un hemisferio caprichoso
que siempre muestra su mejor perfil

cuando atardece(s).

Siento el mes de enero
concentrado en la fragilidad de tu mirada.
Con la ilusión del Día de Reyes
y una cuesta arriba de palabras
que luchan por llegar a una cima,
donde sólo caben los conceptos

‘Libertad’ y ‘Tú’.

 
La misma vieja canción
sonando en un tocadisco añejo
que guardo en la buhardilla de mi alma.
(Re)suenas con eco en cada rincón de este invierno,
como si de fondo pintaras,
con colores exclusivos que conoces,

la banda sonora de mis días.

Y yo, que hasta ese momento
sólo tarareaba la primera nota del domingo
compitiendo con el “mi” peor desafinado,
ahora hago acordes con el ritmo
que me marca el corazón

cuando te veo.

Todo lo que somos 
es polvo en el viento

del que no teme construir infinitos desiertos por ciudades.

Somos
porque ahora me cuesta conjugar

un singular entre nosotros.

Polvo
que se cuela en cada poro,

rellenando, paciente, viejas grietas de la vida.

viento solar,
tiñendo con cariño nuestro norte

de auroras boreales en el cielo de Islandia.

 
No te resistas, nada es eterno, 
salvo la tierra y el cielo.
Sólo elige tu papel

que yo decido el medio de transporte.

-Diego Huacho


POEMA 4: TORMENTAS

La último vez que se inundaron mis pulmones
ella apareció en mi acera sin paraguas.
Y la sensación de verla llegar fue la misma
que la de estar bajo un aguacero
y encontrar una cornisa.

La chica de los ojos marrones estaba a solo el ancho de una calle de distancia
de su reflejo, en el azul de los míos.

La última vez que nos quedamos a oscuras, en la misma habitación,
en la calle había un campo de minas de gotas frías
y castillos de paredes de barro en cada parque.

Sus labios seguían violáceos cuando sonaron los engranajes de la cerradura girando,
su aliento aun parpadeaba pausadamente en mi boca
justo antes de desvestirla
como si no supiéramos ni de agujas ni de relojes,
sus manos aun estaban frías mientras desbotonaba mi camisa hasta pellizcar mi cuello.

Como ríos de agua deslizándose por toboganes de hierro,
como el viento empujando hasta lo más alto los columpios.
Hay reflejos de luz de la calle en los cristales de sus gafas
y escalas de grises impregnadas en su piel ocre.
Mis manos se hunden en la oscuridad que baña su carne,
mi boca se unge con el alcohol de la fragancia que estrangula su cuello
y sus piernas se entrelazan entre las mías,
como dos lazos que se estrechan y cierran formando un nudo.

Hay un manantial en cada poro de su piel
y su sudor desciende como enredaderas de miel,
guiando mi lengua hasta la última de las terminaciones nerviosas de su cuerpo.

Como lámparas eléctricas cayendo en hilo del cielo,
como rayos sin voz tocando el suelo con la yema de los dedos.

Se puede rozar el silencio si te tumbas en su pecho y,
el sincronismo de su pulso, enmudece a todos los relojes
que articulan un
“ya es tarde”
en nuestras bocas.
Su nombre, escrito con calor sobre el vaho,
abre espejos sin horizontes con las imágenes que no sabré desdibujar
cuando se marche.
Se puede disfrazar la niebla de la mañana borrosa bajo sus sabanas,
y escucharla con la excitación de nuestros corazones golpeándonos en la boca.

Como olor a humedad tras los ventanales,
como retratos del invierno en los cristales.
“No quiero que vuelvas a cerrarme una puerta si no es conmigo dentro.”
Le dije mientras lo hacía.
Y el ruido de sus pasos sobre los escalones, mientras se alejaba,
sonaba con la terrible semejanza de la última vez.
Que torpes mis ojos que no saben cómo apartarse de su espalda,
que inútil barrer los restos de lo que fuimos para después escribírselos,
que absurdo el ahora y el sin ti por no hacernos daño.
Que difícil me resulta encontrar el camino de nuevo
ahora que estoy solo.

Como ponerle rejas a los patios del recreo
y tragarme la llave del candado que pusiste en mis labios.

Ya ni recuerdo a dónde íbamos los días en que caían las lluvias de otoño.

Quiero decir, que sí, que yo también sé de tormentas,
pero destilar el frio en tu boca
me bastaba para saber donde quería estar.

-Miguel Ángel Fernández


GRUPO CHICAS: PIN-UP

POEMA 1: PIRULETA

Aquella noche salí corriendo con el infierno en los ojos
de aquel que cree sobrevivir a una masacre;
con unos cuantos naufragios de más
y diecinueve sueños de menos,
iba pisando todos los charcos que la tormenta dejó
para que sonriera a mi reflejo ensangrentado.

Aquella noche,
las cicatrices,
se abrían paso en mi cuerpo
como un puto relámpago en el cielo.

La lluvia limpiaba los gritos de mi retina
mientras yo,
seguía acariciando y mirando
las quemaduras de su cigarro,
como quien encuentra todas las estrellas fugaces
en la basura
y es incapaz de pedir un deseo,

seguí gritando que todo fuese un mal sueño.

Aquella noche sólo pude recordar
las palabras que hicieron perderme en la oscuridad
de aquel abismo
en el que
ni los fantasmas encontraron su hogar,
donde,
hasta ellos,
tenían miedo;

“si tuvieras que elegir, él sería tu elección”.

Ingenua de mí,
que, enamorada de aquel diablo,
dejé que derramase mi sangre sobre el suelo
de aquella habitación -de un primero con vistas al manicomio-
y rompiera todos los cristales,
de aquel corazón,
que ahora llevo clavados en el pecho.

Ingenua de mí,
que creí que su beso era más dulce que un pastel de manzana
e ignoré el sabor de aquella fruta envenenada que,
llena de gusanos,
me provocó una indigestión.

Sólo cuando vomité las mariposas de mi estómago,
comprendí lo doloroso que puede ser el amor.

Aquella noche entendí
que las flores no dependerán,
nunca,
de capullos que no las dejen ver el sol

que si duele,
no es amor,
si ahoga,
no es amor,
si mata…

Aprendí a desconfiar de quien es
más dulce que un caramelo
y quema con la frialdad de sus latidos
el corazón de otros.

Yo,
tan sólo
aprendí.

Y a pesar de todos los rasguños en las rodillas,
de todas las caídas,
de los llantos de desesperación,
de los mensajes de socorro que nadie leyó,

a pesar de todo,
pude amar mi historia,
entonces;

¿por qué no amarme a mí?

-Arantxa Yepes


POEMA 2

Es saltar y verte en el vuelo.

Como si nada tuviera sentido
si no hubiéramos volado antes.

En medio del vuelo pienso que dejarme caer (en ti)
es el mejor descenso previsto hacía unos brazos.

Te (des)imagino.

Mucho.

Y no imagino lo que me vas a hacer.

Porque tus despistes me parecen el escenario perfecto de todos mis deslices.

Creo que después de no buscarte lo mejor que existe es imaginarte.

Y todo lo que consigo
con no buscarte
va
y me busca
a mí.

Lo que me molesta es que me guste,
que formes parte de mi canción favorita.

Y que sea cantarte
la prioridad de mis pestañas cada mañana.

Escucharte es la forma absoluta de que formes parte de mis cinco sentidos.
Los que inhibes y alteras.
Los que siento y los que no.

Porque creo -o sé- que hay parte que te llevaste contigo.

Eres vuelta del revés en cada madrugada.
Eres “eso” que busco entre la almohada cuando ella grita.
¿Y sabes qué?

Lo encuentro cada mañana.

Eres tanto de más
cuando yo busco más de ti
y mucho menos en el mundo.

-Pau Albert


POEMA DE DESPEDIDA:

Estoy sentada en el asiento izquierdo, con el codo apoyado en la ventana,
De un tren de ferrocarril cualquiera.
El vaho difumina lo poco que queda de paisaje, como tapándolo;
Como si el ruido de los raíles rozando con las ruedas
Fuese suficiente melodía para un viaje que no tiene ni salida de emergencia,
Ni destino.
Y para matar mi ansia de no saber qué me espera,
Con el aburrimiento de un niño en medio de una conversación de adultos,
Dibujo en un pequeño resquicio del cristal,
La constelación que yace en tu espalda.
Aquella que memoricé en una sola noche mientras dormías;
Fue más sencillo que aprenderme el abecedario
(Y eso que tengo mala memoria).

En mis cascos, la última canción de Bely,
Ya sabes, de esas que cantábamos a las tres de la mañana por el insomnio,
Esas que sólo tienen un poco de ritmo y mucha alma.
Demasiada alma.
Esas en las que tienes que contonear las caderas…
Porque recuerdo lo mucho que te gustaba bailar.
Y esas que desmontan tus ojos llorosos,
Que incluso te hacen feliz,
Cuando te sientes decaído.

Pero si te soy sincera, no hay canción
Ni voz
Ni sonido
Que iguale el unísono de estos versos
Con el crujir de mi asiento
Al mirar hacia atrás
Una vez,
Y otra,
Y otra,
Para asegurarme de que no me equivoqué de tren,
Tampoco de parada,
Y que sólo olvidé los restos de tus promesas
(Incumplidas)
Bajo el colchón desgastado de tu habitación.

Créeme, todo este desastre es bonito.
Hay restos de ruinas
Que acabaron siendo monumentos.
Sé que llegará a gustarte, algún día,
Si le das una oportunidad…
(Que yo rechazaré).

-Cristina Manso


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26 comentarios en “RETO 4 (PARTE 1): ROCK VS. PIN-UP

  1. Mi preferido sin duda es el poema de despedida, el que más me transmitió. Pero al no poder votar por él, me decanto por el poema de Lluís Mosquera.

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